Condecoración número 103













Tengo una boquita de nácar y abedul
una boquita dulce dulce como un terrón de azúcar
y suave como la misma seda.

Una boquita tierna llena de besos 
porque soy una niña tierna llena de besos
Pero sólo lanzo escupitajos
he aprendido a dar lo que me han dado.
"Tengo una boquita áspera áspera, parece
hecha de turrón" decía mi abuela.

Como todas las mujeres de mi sangre:

Yo me quería morir
y me quería morir
Y me quería morir

Hasta que un día el paisaje se cubrió de
Andrómedas y se derrumbó el tejado sobre
mí,

entonces tuve una boquita blanda
rebosante de pus y malas noticias.

Me convertí en una enfermedad que lleva tu nombre
cardíaca, crónica, lenta como una película de autor
y muy muy dolorosa.

Me curé con el tiempo y las caricias tibias de mis ancestros, 
me curé con el sexo y el espanto, 

limpié sin prisa mi espalda llena de cuchillos.


Me contagié de tu risa nueva de medio sol, 
de tu pelo lleno de vaho y escarcha
me enamoré del cobarde y su disfraz,

y ahora te beso bajo la manta, 
guardo tu herida y tu amor como trofeos, 
te hago el sexo hasta la arritmia, 
te quiero, boca de nácar y abedul, amo tu cuerpo.


Como todas las mujeres de mí, 
me quedaré sin sangre
seré tu trauma,
te diré gimiendo:

"quiero hacer la guerra contigo siempre,
esta piel es tuya, para que la ames, mira,

abre los ojos."

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