Perdón, me he equivocado.










Tremendo dolor el de amar, besar la pared para probar, borrar el cerco de saliva con la manga, qué porquería los besos.

Hot wheels velocidad a tope el verano que florecían las niñas y el jardín, todo al mismo tiempo y yo pronunciaba tranquila: pistina, celebro, torredolones.

Una vez me vieron los vecinos follar contigo a techo descubierto pero tú no estabas, ya no te acordarás, la misma vez que paseamos juntos por un parque de agua pero no viniste.

No conseguiré jamás decir lo que siento, de otro modo tampoco sentiría lo que siento, no sería puro, no podría quererte tanto.

Algún sindiós ha llamado a la puerta, barajo:
1. testigos de jehová
2.cartero comercial
3.mamá se ha olvidado las llaves
4.tú gritando en llanto al otro lado "no me dejes sin ti" (corceles blancos y violines)

Al final es sólo una voz extraña diciendo avergonzada ‘perdón, me he equivocado.’

Qué importante es decirnos a la cara todo el tiempo ‘perdón, me he equivocado’.
Deberíamos hacerlo siempre.

Tremendo dolor cuando no puedo amar en este último segundo
ni a quien me ama

ni a mí tampoco.

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